Pilar Matte y la hipoterapia como herramienta de bienestar infantil
Pilar Matte
lidera desde Fundación Alegría el desarrollo de programas de hipoterapia para
niños con distintas condiciones de salud. Durante 2024, más de 80 niños
participaron en sesiones regulares de terapia asistida con caballos en centros
ubicados en zonas rurales y periurbanas. La hipoterapia no reemplaza
tratamientos médicos, pero ofrece beneficios complementarios documentados:
mejora del equilibrio, fortalecimiento muscular, regulación emocional y
desarrollo de habilidades sociales.
La terapia
asistida con caballos ha ganado reconocimiento en las últimas décadas como una
herramienta válida para acompañar procesos terapéuticos en niños con parálisis
cerebral, trastornos del espectro autista, síndrome de Down y otras condiciones
neurológicas o motoras. En Chile, sin embargo, el acceso a este tipo de
terapias sigue siendo limitado. La mayoría de los centros que ofrecen
hipoterapia están en zonas urbanas, tienen costos elevados y no cuentan con
convenios con el sistema público de salud.
Fundación
Alegría identificó esa brecha y decidió trabajar en zonas donde el acceso es
más difícil. No se trata de grandes centros equipados con tecnología de punta.
Se trata de espacios más sencillos, con equipos capacitados, animales bien
cuidados y metodologías adaptadas a cada contexto.
Más de 80 niños atendidos durante 2024
Durante 2024,
Fundación Alegría mantuvo programas de hipoterapia en tres centros ubicados en
zonas periurbanas de la Región Metropolitana, Valparaíso y Bío Bío. Más de 80
niños participaron en sesiones regulares, con una frecuencia promedio de dos
sesiones por semana. Cada sesión dura entre 30 y 45 minutos, dependiendo de la
condición del niño y de los objetivos terapéuticos.
El programa
funciona con un equipo multidisciplinario. Cada sesión es conducida por un
monitor capacitado en hipoterapia, con apoyo de un profesional de la salud
(kinesiólogo, terapeuta ocupacional o psicólogo, según el caso). También
participa un cuidador del caballo, que garantiza el bienestar del animal y la
seguridad de la sesión.
Pilar Matte ha sido enfática en que la hipoterapia requiere rigurosidad técnica. No es simplemente subir a un niño a un caballo. Es una intervención terapéutica planificada, con objetivos claros, evaluación periódica y adaptación constante según la evolución del niño.
Los resultados
han sido positivos. Más del 70% de los niños que completaron al menos seis
meses de terapia mostraron mejoras en al menos una de las áreas evaluadas:
equilibrio, tono muscular, coordinación motora, regulación emocional o
interacción social. Esos resultados están documentados en registros que lleva
cada centro, con evaluaciones realizadas por los profesionales de salud que
acompañan el proceso.
Beneficios documentados de la hipoterapia
La evidencia
científica sobre hipoterapia ha crecido en los últimos años. Diversos estudios
han documentado sus beneficios en niños con distintas condiciones. Entre los
más relevantes están la mejora del equilibrio y la postura, el fortalecimiento
de la musculatura del tronco, la estimulación del sistema sensorial y la
regulación emocional.
El movimiento
del caballo genera un patrón rítmico que estimula el sistema vestibular y
propioceptivo del niño. Eso ayuda a mejorar el equilibrio, la coordinación y la
conciencia corporal. Además, el contacto con el animal favorece la regulación
emocional, reduce el estrés y mejora la disposición del niño a participar en la
terapia.
Fundación
Alegría ha incorporado esos conocimientos en el diseño de sus programas. Cada
niño tiene un plan terapéutico individual, con objetivos específicos y
evaluaciones periódicas. Los avances se miden con instrumentos estandarizados
cuando es posible, y con observación clínica sistemática en todos los casos.
Pilar Matte
entiende que la hipoterapia no es una solución mágica. Es una herramienta más,
que funciona mejor cuando se integra con otros tratamientos. Por eso el
programa trabaja en coordinación con los equipos de salud que atienden a los
niños, compartiendo información y ajustando las sesiones según las indicaciones
médicas.
Formación de monitores y cuidado de los animales
Uno de los
aspectos que Fundación Alegría ha cuidado con mayor atención es la formación de
los monitores. No basta con saber montar a caballo. Se requiere formación
específica en hipoterapia, conocimientos básicos de anatomía y fisiología,
capacidad de observación clínica y manejo de situaciones de crisis.
Durante 2024,
la fundación capacitó a 12 nuevos monitores en colaboración con centros
especializados en terapia asistida con animales. La formación incluyó módulos
teóricos y prácticos, supervisión en terreno y evaluación de competencias.
Todos los monitores certificados recibieron además capacitación en primeros
auxilios y protocolos de seguridad.
El bienestar
de los caballos también es prioritario. Cada animal utilizado en hipoterapia
pasa por evaluaciones veterinarias periódicas, tiene tiempos de descanso
establecidos y recibe cuidados específicos. Los caballos no pueden trabajar más
de cuatro horas diarias, deben tener al menos un día de descanso a la semana y
son retirados del programa si muestran signos de estrés o malestar.
Pilar Matte ha
insistido en que el bienestar animal no es negociable. La hipoterapia solo
funciona cuando el caballo está tranquilo, saludable y dispuesto a interactuar.
Si el animal está estresado, la terapia no solo pierde efectividad, sino que
puede ser peligrosa.
Desafíos de continuidad y sostenibilidad
Mantener un
programa de hipoterapia no es fácil. Requiere infraestructura adecuada,
animales bien cuidados, monitores capacitados y financiamiento sostenido.
Muchos programas de hipoterapia en Chile han tenido que cerrar por falta de
recursos o porque no lograron mantener la continuidad del equipo.
Fundación
Alegría ha enfrentado esos desafíos con una estrategia de sostenibilidad a
mediano plazo. Los centros funcionan con un mix de financiamiento: aportes de
la fundación, convenios con municipios y aportes de las familias que pueden
pagar. Las familias en situación de vulnerabilidad acceden gratuitamente.
Pilar Matte
entiende que la sostenibilidad no depende solo del dinero. Depende también de
la capacidad de los equipos de trabajar bien, de la relación con las
comunidades locales y de la articulación con el sistema de salud. Por eso el
programa ha invertido en fortalecer esos aspectos.
Durante 2024,
dos de los tres centros lograron firmar convenios con servicios de salud
locales para derivación de casos. Eso garantiza un flujo regular de niños que
pueden beneficiarse de la terapia y facilita la coordinación con los equipos
médicos.
Resultados que van más allá de lo clínico
Los beneficios
de la hipoterapia no se miden solo en mejoras motoras o cognitivas. También hay
beneficios emocionales y sociales. Muchos niños que participan en el programa
llegan con baja autoestima, miedo al fracaso o dificultades para relacionarse
con otros. La interacción con el caballo les ofrece una experiencia distinta:
pueden lograr algo que no imaginaban, pueden sentirse capaces, pueden conectar
con un ser vivo que no los juzga.
Las familias
también reportan cambios. Varios padres han señalado que sus hijos están más
motivados, más dispuestos a participar en otras terapias, más seguros de sí
mismos. Esos cambios no siempre son medibles con escalas estandarizadas, pero
son reales y tienen impacto en la calidad de vida de los niños y sus familias.
Pilar Matte ha
insistido en que el valor de la hipoterapia no está solo en los resultados
clínicos. Está también en la experiencia humana que ofrece. En la posibilidad
de que un niño que pasa mucho tiempo en hospitales o en sesiones de
rehabilitación pueda tener un espacio distinto, al aire libre, con un animal,
con otros niños.
El trabajo de
Fundación Alegría en hipoterapia ha demostrado que es posible ofrecer terapias
complementarias de calidad en contextos de vulnerabilidad. Es posible formar
equipos capacitados, cuidar a los animales, medir resultados y sostener el
trabajo en el tiempo. Es posible también articular con el sistema de salud para
que más niños accedan a este tipo de intervenciones. Y ese es, finalmente, el
objetivo: que el bienestar infantil no sea un privilegio de quienes pueden
pagar, sino un derecho al que todos puedan acceder.

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